A las 7:30 ya estábamos preparados para el "desayuno a lo pobre" como rezaba la información del hotel Lar do Areeiro. El motivo del madrugón, aprovechar nuestro último día de estancia en la ciudad. El programa estaba decidido desde la víspera, conocer el Monasterio de los Jerónimos.
Como las visitas al Monasterio no comenzaban hasta las 10 de la mañana, matamos el tiempo visitando la iglesia de Santa María (abierta por estar celebrándose la Santa Misa). Fue la primera grata sorpresa que nos deparaba el barrio de Belem; se disipó toda la decepción que nos llevamos con La Sé (catedral) de Lisboa, en el barrio pesquero de Alfama.
A continuación, la visita al Claustro no hizo más que confirmar que estábamos ante un monumento realmente admirable. La simple visita al Monasterio es razón, más que suficiente, para justificar hacer una escapada a la capital portuguesa.
Rematamos la estancia en Belem con la visita a la Torre y al monumento a los descubridores. Ambos en la orilla del Rio Douro.
Tras la compra obligada de los pasteles típicos de la zona y tras varias horas de un calor que hizo mella en nuestras resistencias, nos retiramos a comer al barrio de Alfama en el medio de transporte favorito de Nacho durante estos días; el tranvía. La "Cataplana de pescado" mereció un sobresaliente para la cocinera.
Rematamos la jornada consiguiendo subir al Barrio Alto en el elevador de Santa Justa. A la tercera va a la vencida!!!
El consejo de "OfertaMan": Si se quiere disfrutar de una total movilidad en la ciudad, imprescindible conseguir la tarjeta de transporte "7 Colinas", que te permite desplazamientos por toda la ciudad en cualquier medio (bus, metro, tranvía e incluso elevadores) por tan solo 4 euros al día. Se consigue en cualquier kiosco u oficina de Correos.
Gracias por todos vuestros comentarios. Pronto os vamos a exigir que vengan acompañados de ánimos; pues si éstas excursiones sin mochila nos dejan exhaustos; no queremos pensar en las jornadas maratonianas que comenzaremos, Dios mediante, este jueves.
Como las visitas al Monasterio no comenzaban hasta las 10 de la mañana, matamos el tiempo visitando la iglesia de Santa María (abierta por estar celebrándose la Santa Misa). Fue la primera grata sorpresa que nos deparaba el barrio de Belem; se disipó toda la decepción que nos llevamos con La Sé (catedral) de Lisboa, en el barrio pesquero de Alfama.
A continuación, la visita al Claustro no hizo más que confirmar que estábamos ante un monumento realmente admirable. La simple visita al Monasterio es razón, más que suficiente, para justificar hacer una escapada a la capital portuguesa.
Rematamos la estancia en Belem con la visita a la Torre y al monumento a los descubridores. Ambos en la orilla del Rio Douro.
Tras la compra obligada de los pasteles típicos de la zona y tras varias horas de un calor que hizo mella en nuestras resistencias, nos retiramos a comer al barrio de Alfama en el medio de transporte favorito de Nacho durante estos días; el tranvía. La "Cataplana de pescado" mereció un sobresaliente para la cocinera.
Rematamos la jornada consiguiendo subir al Barrio Alto en el elevador de Santa Justa. A la tercera va a la vencida!!!
El consejo de "OfertaMan": Si se quiere disfrutar de una total movilidad en la ciudad, imprescindible conseguir la tarjeta de transporte "7 Colinas", que te permite desplazamientos por toda la ciudad en cualquier medio (bus, metro, tranvía e incluso elevadores) por tan solo 4 euros al día. Se consigue en cualquier kiosco u oficina de Correos.
Gracias por todos vuestros comentarios. Pronto os vamos a exigir que vengan acompañados de ánimos; pues si éstas excursiones sin mochila nos dejan exhaustos; no queremos pensar en las jornadas maratonianas que comenzaremos, Dios mediante, este jueves.
